Somos un Círculo Medicina que surgió en el 2012 con el compromiso e intención de que las personas contacten con el amor de la Madre Ayahuasca, su poder curativo y la capacidad individual de sanación.

Somos testigos del potencial medicinal de nuestra Madre Ayahuasca, de la profundidad mística que convoca, así como la posibilidad de reconocernos como seres sintientes con el Todo.

También, la medicina la compartirnos porque confiamos en ella. Seguimos su llamado para instar a una urgente conciencia ecológica, ya que gracias a su amor nos permite sentir el Pulso Vivo de nuestra Madre-Tierra con la esperanza de reconocernos como sus Hijas e Hijos; y eventualmente generar acciones que busquen conservarla y defenderla.

Contamos con un aprendizaje directo en el camino Curanderil Vegetalista que hemos recibido en amistad de una pareja de herbolarios del Amazonias Peruana, donde también hemos crecido con la comunidad y familia que la rodea.

Gracias a la experiencia y enseñanzas que hemos recibido, sabemos que el camino vegetalista tiene desviaciones y fantasías. Conocemos los procesos que surgen por malas prácticas tanto en su ejecución como en la cocción; así como los autoengaños que pueden derivar.

Nuestra preparación académica incluye una continua práctica clínica en el ámbito de la psicoterapia, que aunado a la formación espiritual individual y los respectivos procesos por los que hemos transitado y objetivizado, lo ponemos al servicio en el Círculo Medicina.

Los participantes dan testimonio del encuadre terapéutico que brindamos en el que en cada ceremonia encuentran un campo que inspira seguridad, amistad, confianza, curación y energía.

 
 

Por siete años hemos ofrecido ceremonias en un espacio de respeto, crecimiento y contención segura; en que los participantes experimentan en un ambiente armonioso y de confianza:

La fuerza, el poder sanador y el amor de las medicinas y rituales andinos y de la selva del Amazonias:
Ayahuasca, Rapé, Kambo, Despacho, Mambe y Huachuma.


 

De quiénes aprendimos:

Sarah

Mujer vegetalista de la tribu Yawua, que igualmente su práctica se centra por más de 30 años con las plantas.

Sus cantos e ícaros se hacen presente en las ceremonias, mismas que ha recibido de “tradición”.

En todo este tiempo además de atender el camino vegetalista, es madre de una familia amplia, quienes sus hijas conocen y apoyan en toda la práctica curanderil.


Lucho

Herbolario y hombre vegetalista, oriundo de la tribu Huitoto.

Por 30 años ha estado en el camino en el que su práctica curanderil es directamente con las plantas y co n la Ayahuasca.

Comparte su práctica a través de la dieta estricta de las plantas, en la que ofrece a los participantes que encuentren el camino de curación directamente de la naturaleza.

 

 
 

A Lucho, Sarah y a su familia siempre nuestra gratitud y reconocimiento.
Sus enseñanzas en entorno ceremonial, como en la palabra y en sus actos de la vida cotidiana nos alumbra para reconocerlos como seres humanos y también para saber en el camino por donde transitar y por donde no.
Su compañía ha sido valioso para comprender los procesos que nos despierta la Madre Ayahausca.

¡Ahó!