¿Cómo se aprende con las plantas?

 

Muy simple. Todas las cosas simples, las enseñanzas muy simples; y todo viene de nada.

Toda la curación, las enseñanzas vienen de nada. Y en la vida todos somos iguales. No hay que olvidar todos somos iguales –no hay diferencia-. ¿Por qué? Porque lo que yo conozco, tú no conoces. Y lo que tú conoces yo no conozco, porque somos hermanos, todos somos iguales. Y en esa igualdad hay un “fluimiento” de energía con mucha armonía. Si uno quiere ser como más, ya no fluye –así no fluye-, todos somos iguales, punto.

Y a veces cuando tú adentras (con la ayahuasca), si tú, no sabes, no puedes entender; no pienses, para, silencio. Porque a las finales todo vas a saber. Si tú ves una cosa, tú piensas, esta es la idea, aproximar, se distancia ¿Por qué? No hay espacio en la cabeza, porque estás pensando. Por eso siempre es de sentir, y observar y no pensar. A veces anda uno pensante cuál difícil, y cuando tú llegas a conectar con eso (lo que miras con la ayahuasca) todo te conectas. Y ves que simple cosa, no podía ser tan simple cosa, y ¿Cuál es lo que hacía grande el espacio? Es la cabeza.

Y así con la purga es dentro fuerte en el cuerpo ¡puff!, entonces el cuerpo queda muy bien, es como te crea más estabilidad. Cuando la ayahuasca es más fuerte ¡puff!, funde y te crea esa estabilidad; el espíritu te queda, muy, muy claro todo.

El más alto de ayahuasca es (intensidad con la), que te dicen, tienes que morir. Ese es el más alto. Siempre como yo les digo es aceptar. Tienes que morir. Entonces es como matar todas las cosas viejas que uno tiene para uno renacer. Y a veces cuando tiene que morir ¡ay! está fuerte.

Un día estaba así en una ceremonia un día con unos amigos, y ellos también hacen su ceremonia pues allá y me buscan para ir y no tenía tiempo, entonces vinieron acá para la selva; y había otro chico que estaba dietando acá, y yo a este chico yo ya había explicado todo esta parte, entonces la cosa es aceptar debe estar tus miedos. Tú aceptas, todo es enseñanza. Le expliqué así hazlo, shacapeando muy fuerte se vomitó ya estaba, terminó y yo lo chequé que estaba ahí afuera, terminó y yo le dije ¿Cómo estás? ¡Bah! me dice: Muy fuerte, pero muy bueno, muy bueno. Y yo le digo lo más difícil es, para ti, aceptar a morir. Una cosa es aceptar, y el hoy que viviste eso, hoy recuerda y él acepta, y ¡pahh que increíble las enseñanzas! Y es que uno mismo reconoce estamos cerrados pues.

Por eso uno cuando viene a hacer como alguna ceremonia viene dentro de la selva; no es que tú te vas a proteger, porque tú no te puedes (por eso) estas viniendo a buscar esa ayuda. Entonces dejar que todo el trabajo hagan ellas (las plantas), no tú.

Entonces entregarte con mucha confianza hacia la naturaleza; y aprender a respetarse (y así) te respetas.

Todo esto es un proceso que vas a vivir. No es una cosa que tu adentres ya, ya, ya, ya. No. Toda enseñanza es como nosotros venimos a nacer. Cuando nosotros venimos a nacer no hablamos, no caminamos. Todo tiene su proceso. Y así es toda la curación, las enseñanzas. Tiene proceso. Tiene la parte de iniciar, no hay las finales. Eso no.

Y tú preguntas cuántas plantas hay, naturaleza te muestra es símbolo de infinito.

Son muy increíbles las plantas que como transforman todo. El cuerpo que trae síntomas de algunos problemas ¡Puh! por ahí se van.

Cosas que tú puedes ver a través de los (plantas), este… a mí me tocó ver lo más pequeñitos de… hasta lo más pequeñitos. Para los finales esto, de ese pequeñito hay otro, y de eso otro hay otro, y esto es nada. Es como por ejemplo tú puedes ver el huevo de la hormiga, ves el huevo. De ese huevo hay otro, de ese otro hay otro. Es nada, todo viene de nada.

Y esa es la enseñanza.

Todos estamos aprendiendo. Siempre un paso adelante, no atrás.